diumenge, 17 de febrer de 2008

Definicions d'amor


Dos fragments del llibre 'De todo lo visible y lo invisible' de Lucía Etxebarria
Originalment publicat a whowmow el 2/6/2002

Se suponía que el enamoramiento era un paso previo al Amor, con mayúsculas. Es decir, una primero se enamoraba, sentía mariposas revoloteándole en el estómago, experimentaba un brote de felicidad desatada que parecía iluminar el mundo entero, se obsesionaba con una monomanía en la que todo le recordaba al amado, dejaba de comer, suspiraba sin razón aparente, canturreaba al levantarse, sentía cómo se elevaba en una nube y, despegadas las plantas de los pies del contacto con el nada poético, el muy gris y muy realista asfalto de cada día, se transportaba a otros mundos de colores más vivos, y luego... Y luego, si tenía suerte, conseguía al amado en cuestión, la cosa se tranquilizaba y al final acababa casándose con él y teniendo que trabajar como una esclava para afrontar los plazos de la hipoteca y el mantenimiento de los niños

A veces uno prefiere cariño a técnica. La gente suele decir que cuando una historia de amor se estabiliza, cuando la pareja ya convive durante años y se consideran uno propiedad del otro, al amor pasión viene a sustituirlo otro amor más familiar, y a la llama primera le sucede una especie de brasero, que sigue dando calor pero que ya no asusta, porque tiene su espacio asignado bajo la mesa camilla y sus brasas prudentemente cubiertas por una tapadera. Pero un brasero no se alimenta de fuego, sino de rescoldos. Y un amor cimentado por el tiempo, un amor cálido y estable, se mantiene a partir de los rescoldos de una antigua pasión, la que inició la historia y luego se perdió por el camino, para que viniera a sucederla otro tipo de amor, el basado en el cariño y en la satisfacción mútua de expectativas.